Terapia para adolescentes en Donostia
La adolescencia puede ser una etapa intensa, llena de cambios y nuevas experiencias. Es un momento en el que se empieza a construir una identidad propia, cambian las relaciones con la familia y los amigos y aparecen nuevas exigencias y responsabilidades. Aunque muchas de estas transformaciones forman parte del crecimiento, en ocasiones pueden resultar difíciles de gestionar y generar un malestar que el adolescente no sabe cómo expresar.
No siempre es fácil saber qué está pasando. Puede haber cambios en el estado de ánimo, más irritabilidad, tristeza, aislamiento, inseguridad o una pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba. También pueden aparecer ansiedad, dificultades para dormir o concentrarse, problemas en las relaciones, preocupaciones relacionadas con el cuerpo o la alimentación o un descenso repentino en el rendimiento académico.
En algunos casos, el malestar se expresa a través de determinadas conductas. El uso excesivo del móvil, las redes sociales o los videojuegos, así como el consumo de alcohol, cannabis o vapers, pueden convertirse en una forma de desconectar, evadirse o afrontar emociones difíciles. Lo mismo puede suceder con las apuestas y el juego online. Más allá de la conducta concreta, en terapia es importante comprender qué está ocurriendo y qué necesita el adolescente en ese momento.
También pueden aparecer señales más difíciles de identificar, como dolores de cabeza o molestias físicas recurrentes, cambios importantes en la alimentación, preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal, conductas impulsivas o dificultades cada vez mayores para desenvolverse en el día a día. Estas señales pueden tener diferentes causas, por lo que es importante valorarlas de manera individual y, cuando sea necesario, contar también con una valoración médica.
Un espacio de confianza para el adolescente
Pedir ayuda psicológica durante la adolescencia no significa que haya algo «mal» en el adolescente. A veces, contar con un espacio propio en el que poder hablar con libertad permite entender mejor lo que está ocurriendo y encontrar nuevas formas de afrontarlo.
En terapia para adolescentes, mi objetivo es crear un vínculo basado en la confianza, el respeto y la escucha. El ritmo y la manera de trabajar se adaptan a cada persona, teniendo en cuenta su edad, su situación y aquello que le preocupa.
Trabajaremos para poner palabras a lo que está viviendo, comprender sus emociones y pensamientos y desarrollar recursos que le permitan afrontar las dificultades con mayor seguridad. La autoestima, la ansiedad, las relaciones con los demás, la gestión emocional, los estudios, los cambios familiares o la imagen corporal son algunos de los aspectos que pueden abordarse en consulta.
El papel de la familia
Acompañar a un adolescente puede resultar complicado. Las madres y los padres pueden sentirse preocupados, desorientados o no saber cuándo intervenir y cuándo respetar su espacio.
Por eso, cuando es adecuado, el acompañamiento psicológico también contempla el trabajo con la familia. Se trata de ayudar a madres y padres a comprender mejor lo que está ocurriendo y ofrecerles herramientas para mejorar la comunicación y acompañar a su hijo o hija durante el proceso, respetando al mismo tiempo su intimidad.
No es necesario esperar a que la situación se vuelva insostenible para pedir ayuda. Si notas cambios que se mantienen en el tiempo, si tu hijo o hija parece estar sufriendo o si como familia no sabéis cómo abordar lo que está sucediendo, una primera consulta puede ayudar a valorar la situación.
Si buscas terapia para adolescentes en Donostia, puedes ponerte en contacto conmigo para conocer mi forma de trabajar y valorar juntos si la terapia puede ser adecuada para vuestro caso.
Psicóloga para adolescentes en Donostia
Soy Edurne Donlo, Psicóloga General Sanitaria, con más de diez años de experiencia y trayectoria profesional vinculada también a la infancia y la adolescencia. Trabajo desde un enfoque cercano, integrador y basado en la evidencia científica, adaptándome a la edad, situación y necesidades de cada adolescente.
Mi objetivo es crear un espacio de confianza, respeto y escucha, donde pueda expresarse con libertad y comprender mejor lo que está viviendo, contando también con la familia cuando sea adecuado para el proceso.