Terapia perinatal en Donostia
La maternidad abre una etapa nueva en la vida. La llegada de un hijo transforma las rutinas, las relaciones y la manera de mirarnos a nosotras mismas. Puede despertar emociones muy diversas: ilusión, amor, preocupación, cansancio, miedo, culpa, dudas o incluso sentimientos que resultan difíciles de entender y de poner en palabras.
No existe una única manera de vivir la maternidad. Cada mujer llega a ella con su propia historia, sus experiencias y sus expectativas. Y cuando nace un hijo, también pueden movilizarse recuerdos, deseos y conflictos que tienen que ver con nuestra propia infancia y con la forma en que fuimos cuidadas.
El embarazo y la llegada de un hijo
El embarazo y el nacimiento implican muchos cambios. A las transformaciones físicas se suman nuevas responsabilidades, expectativas y preguntas sobre cómo será la vida a partir de entonces. A veces aparecen miedos relacionados con el embarazo o el parto. Otras veces surgen dudas sobre la propia capacidad para cuidar, preocupación por no hacerlo suficientemente bien o sentimientos contradictorios ante una experiencia que socialmente se presenta como necesariamente feliz.
La llegada de un hijo supone además un importante proceso de adaptación. Cambian las rutinas, las prioridades y, en muchas ocasiones, la relación de pareja, la vida social y la percepción de una misma. Puede aparecer la sensación de haber perdido parte de la identidad que existía antes de ser madre o de que todo gira alrededor de las necesidades de los demás.
La relación de pareja también puede verse transformada. El cansancio, la falta de tiempo, el reparto de responsabilidades o los cambios en el cuerpo pueden influir en la manera de vivir la cercanía y la intimidad. A veces resulta difícil encontrar un espacio para seguir cuidando la relación y poder hablar de los cambios que ambos estáis atravesando.
Encontrar un espacio para poder hablar de todo ello puede ayudar a transitar estos cambios con mayor comprensión.
Los primeros años: criar y encontrarse con lo inesperado
Los primeros años de vida de un hijo pueden ser especialmente intensos. El sueño, la alimentación, los límites, las rabietas, la separación, la incorporación a la escuela o las dificultades del día a día pueden poner a prueba los recursos de cualquier familia.
En esta etapa es frecuente preguntarse si estamos haciéndolo bien. Podemos sentirnos desbordadas, perder la paciencia, sentir culpa después de determinadas situaciones o descubrir que la crianza real no se parece a la que habíamos imaginado.
La crianza también puede confrontarnos con nuestra propia historia. A veces nos descubrimos repitiendo palabras, formas de reaccionar o maneras de poner límites que conocemos de nuestra propia infancia. Otras veces ocurre lo contrario: hacemos un gran esfuerzo por no repetir aquello que nos hizo daño y podemos sentir una enorme presión por hacerlo de otra manera.
Poder pensar estas experiencias en terapia permite abrir un espacio entre lo que sucede y la manera en que reaccionamos. Comprender qué nos ocurre puede ayudarnos a encontrar formas diferentes de relacionarnos con nuestros hijos y también con nosotras mismas.
Cuando aparece el malestar emocional
La maternidad no siempre se vive como se esperaba. Puede aparecer tristeza, ansiedad, irritabilidad, sensación de soledad, culpa, dificultad para disfrutar o una sensación persistente de estar desbordada.
También puede resultar difícil reconocer estos sentimientos cuando existe la expectativa de que una madre debería sentirse feliz y agradecida. Poder hablar de lo que realmente está ocurriendo, sin juicios ni exigencias, es una parte importante del proceso terapéutico.
No es necesario encontrarse en una situación especialmente grave para pedir ayuda. A veces basta con sentir que algo no encaja, que determinadas situaciones se repiten o que necesitas un espacio propio para poder pensar.
Un espacio para pensar la maternidad y la crianza
El acompañamiento psicológico puede ser una oportunidad para detenerse y escuchar lo que la maternidad está movilizando en ti.
El trabajo terapéutico parte de tu experiencia y de aquello que puedas ir poniendo en palabras durante las sesiones. No se trata de ofrecer recetas sobre cómo ser madre ni establecer una forma correcta de criar, sino de ayudarte a comprender tu propia manera de vivir la maternidad y las dificultades que puedan aparecer en el camino.
La relación con tu hijo, los primeros años de crianza, tu propia historia familiar, la pareja, los límites, la culpa, la identidad o las expectativas sobre la maternidad pueden formar parte de este trabajo.
Cada proceso es diferente. Por eso, el acompañamiento se adapta a tu situación, a tus necesidades y al momento vital en el que te encuentras.
Si buscas acompañamiento psicológico para la maternidad y la crianza en Donostia, puedes ponerte en contacto conmigo para conocer mi forma de trabajar y valorar si este espacio puede ayudarte.
Psicóloga perinatal en Donostia
Soy Edurne Donlo, Psicóloga General Sanitaria, con más de diez años de experiencia. Acompaño a mujeres durante la maternidad y la crianza desde un enfoque cercano, integrador y basado en la evidencia científica, atendiendo a los cambios emocionales, personales y familiares que pueden aparecer en esta etapa.
Mi objetivo es ofrecerte un espacio donde puedas hablar sin sentirte juzgada, comprender lo que estás viviendo y encontrar tu propia manera de transitar la maternidad y la crianza.